
Guillermo Testa tiene 40 años, pero su vida ha sido un constante desafío desde que llegó al mundo. A los siete meses fue diagnosticado con enfermedad renal debido al síndrome urémico hemolítico. Desde entonces lucha contra una enfermedad que, aunque silenciosa, ha tenido un estruendoso impacto en él y su familia.
El domingo 16 de marzo, Guillermo fue uno de los más activos en las actividades de “Unidos por la salud renal”. “Estamos aquí para recalcar la importancia del cuidado de la salud renal, algo de lo que se habla poco”, dijo con determinación. Consciente de que las enfermedades de los riñones son “famosas por ser silenciosas”, este guerrero de la vida se siente impulsado a compartir su historia y generar conciencia en la sociedad sobre la necesidad de cuidarnos y prevenir.
La experiencia de Guillermo es la de un verdadero sobreviviente. A lo largo de sus cuatro décadas de vida, debió someterse a varios tratamientos, desde hemodiálisis hasta el trasplante de sus órganos, actualmente espera el tercero, un proceso que enfrenta con una fuera admirable. “Esto es como enfrentar un examen cuando uno va sin estudiar. Siempre hay un miedo latente sobre cómo me irá, qué me van a preguntar… la incertidumbre es inevitable, pero la enfrentamos con información”, reflexionó Guillermo, comparando su situación con la ansiedad que genera un diagnóstico adverso.
El camino que ha recorrido no ha sido fácil. Guillermo nos recuerda que “los diagnósticos adversos no solo se dan cuando te dicen que necesitas diálisis”. Hay muchas personas conviven con la enfermedad renal sin saberlo y que, en ocasiones, sufren complicaciones fatales como un accidente cerebrovascular o una crisis hipertensiva,“el cuerpo tiene formas de avisarnos, pero a veces es demasiado tarde”, advierte.
En medio de la muchedumbre que participó de las actividades convocadas por NEFRA Medical Care y RED Dialmed, Guillermo enfatizó la importancia de la prevención y el control de la salud renal. “Ojalá la creatinina tuviera tanta fama como los triglicéridos”, dijo con una mezcla de esperanza y frustración. Su mensaje es claro: la detección temprana puede salvar vidas. “Es fundamental que cada persona se realice un control al menos una vez al año”, aconsejó, buscando inspirar a otros a tomar el cuidado de su salud en serio.
La historia de Guillermo es una mezcla de resiliencia y coraje. A través de su participación en el Consejo Asesor de Pacientes del INCUCAI, busca no solo cuidar de su salud, sino también crear un impacto positivo en la comunidad. Con cada palabra que comparte, Guillermo se convierte en un faro de esperanza para quienes enfrentan desafíos similares, recordando a todos que es posible luchar, sobrevivir y, sobre todo, vivir con propósito.